La fotografía en espacios públicos o el placer de prohibir

Leo una entrada en el blog de José Antonio Rosal Photoblog  tomada del blog Caborian y que reproduzco para ver si entre todos se pudiera organizar algo en general, no sólo en relación a la odisea que sufrió Gorka Lasa el pasado 16 de Octubre en el Parque Nacional de Timanfaya cuando intentaba tomar una fotografía y fue confundido con un fotógrafo profesional.

Cito textualmente:

    Habiendo ya montado y nivelado el trípode, estaba midiendo la luz cámara en mano (una canon 1D Mark III con un canon 17-40 f4) cuando se me acercó un guarda del parque:

    (guarda)”- Buenos días. ¿Es usted fotógrafo?”

    Miré el trípode, mire la cámara y le dije sonriendo:

    (yo)”- Sí claro.”

    Ahí se acabaron las sonrisas.

    (g.)”-Pues usted no puede sacar esa foto ya que no puede realizar actividades fotográficas profesionales sin autorización previa”

    (y.)”-Perdone Sr. Guarda, pero le he dicho que soy fotógrafo, pero en ningún momento le he dicho que sea fotógrafo profesional”

    Esto es cierto y comprobable ya que yo no me dedico profesionalmente a la fotografía. Es mi afición.

    (g.)”- Venga hombre. Con ese equipo usted es profesional. Eso está claro. Además, me ha dicho que es fotógrafo”

    Aquel guarda ya había sacado sus conclusiones. Viendo el equipo, era profesional le dijera lo que le dijera. Pero, ¿desde cuando es potestad de los profesionales el ser fotógrafo o no?

    (y.)”- El equipo sí es profesional pero yo no, no me dedico profesionalmente a ello. Y si me volviera a preguntar si soy fotógrafo le volvería a decir que sí, pero no por ello soy profesional”.

    (g.)”- No me engañe porque lo tengo claro, ese equipo no lo tiene un aficionado”.

    (y.)”- Se está equivocando. Pero, sin usar el trípode puedo sacar una foto como están haciendo esos señores? (un señor con una canon 5D y un objetivo canon 16-35 f2.8 L, y otro señor con una nikon réflex que no puedo precisar que modelo era)”

    (g.)”- Ellos sí pero usted no porque es profesional. Y no siga porque me veré obligado (una gran frase para quitarse el problema de encima) a llamar a la Guardia Civil y le quitarán el carrete.”

    Acabáramos. Me iban a quitar el carrete…perfecto. Brutal. Ese guarda que era capaz de distinguir entre un equipo profesional y uno amateur no era capaz de saber si la cámara era analógica o digital. 

En su página sigue detallando la odisea para averiguar el motivo y de quién procedía la orden. Su texto no tiene desperdicio, hasta la kafkiana situación de estar el director del parque de Timanfaya en su despacho sin querer salir y manteniendo una conversación por teléfono con su secretaria que le repetía las preguntas y respuestas.

Este tipo de hechos es muy frecuente pero casi ningún fotógrafo lo cuenta y es una pena, se podría escribir un libro sobre el abuso de las prohibiciones y limitaciones a los fotógrafos, sospechosos en todo momento de enriquecerse con reportajes exclusivos o cosas peores. En algunos sitios públicos: museos, exposiciones, parques, iglesias,…te prohiben directamente hacer fotos pero es que NADIE sabe quién ha dado esa orden y en qué derecho se ampara. Simplemente se limitan a prohibirte hacer fotos , o a usar el flash,…repitiendolo como un loro. Un caso es Medina Azahara que si pagas sí puedes, lo cual es RIDICULO hasta que no se me demuestra lo contrario. Por que incluso aunque alguien vaya a sacar un dinero por publicarlo (fijo que no llega a veces ni para cubrir los gastos del viaje) qué les importará a la administración que eso sea así. Pero es que además la publicidad de Medina Azahara en revistas perdidas del mundo atrae turismo, objetivo que debiera ser primordial. Debería figurar un cartel que diga: si hace fotos publíquelas por favor.

Una de las últimas cosas que me han pasado es la prohibición en la exposición en San Agustín de hacer fotos, no ya de no usar flash o trípode, sino directamente de hacer fotos. Un evento organizado por la Junta de Andalucía. Y nadie me supo explicar por qué. La pésima respuesta de que es que hemos sacado un catálogo y si usted publica estas fotos ya nadie lo quiere comprar es de una simpleza que tumba. Un catálogo que suele costar más de 60 euros, que trata de unas cuestiones muy especializadas, que nadie normal lo compra, y que se ha gastado el dinero público en algo que estará rodando por los almacenes por que no se logra vender. En vez de pensar que si se hacen fotos y se publican habrá más publicidad, vendrá más gente, será más rentable la inversión, se podrán vender más catálogos por que vendrán más especialistas, etc etc, lo primero que se le enseña al guarda (que no tiene culpa) es : aquí está prohibido hacer fotos.

La prohibición o limitación de la fotografía es el último reducto de los caciques en la España del siglo XXI.

Y mientras nosotros como buenos y callados ciudadanos pasamos por debajo del arco de estos gestores, en silencio. Por que, ¿a tí no te ha pasado algo similar? ¿Por qué no denunciamos en una lista esos sitios que prohiben sin saber ni con qué autoridad ni con qué objeto?

Lastima que me lean cuatro gatos o menos, pero estaría bien hacer ese listado.

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One thought on “La fotografía en espacios públicos o el placer de prohibir

  1. Aunque sea con dos años de retraso leo el post. Cuanta razón tienes, que cantidad de photocaciques hay en Eh!paña.. y en el resto del mundo.. ehá!

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