Reflexiones sobre la Semana Santa de Córdoba en 2010
Sábado, 3 de Abril del 2010
Ya casi ha finalizado la Semana Santa 2010 en Córdoba, solamente nos falta mañana la alegría de ver al Señor resucitado por nuestras calles, por ese precioso barrio de Santa Marina.
Quisiera aprovechar para reflexionar sobre algunos detalles que he observado por las calles y he podido leer por internet.
Las procesiones de Semana Santa se están transformado para una parte de la población, en un producto a consumir perdiendo todo elemento de fe, toda trascendencia cristiana. Terminará siendo un producto del tipo parque de atracciones si nos dejamos avasallar. Ya se alzan voces pidiendo que se vayan a a dar vueltas al Arenal. Voces que desconocen la diferencia entre mesías y profeta, que desconocen cuestiones teologales básicas y que toman la parte ignorando o desconociendo el todo. Gente que ignora el esfuerzo y dedicación de miles de personas en sus Hermandades durante todo el año, con su importante labor entre los más jóvenes, de colaboración con ONGs, y de depositarios de un legado artístico. Gente que prefiere que llueva para que no salgan las procesiones, sin siquiera pensar en los miles de empleos que viven del turismo en estas fechas, que son los que de verdad hacen negocio del culto, y no los que participan en las procesiones. Gente que opinan sin pensar y sin saber, pero eso es otro tema.
Ya no se trata de ver tal o cual Hermandad, sino en ver el máximo número posible. No sé si será cierto que este año ha habido más personas viendo las procesiones, sí me consta que se han concentrado en determinados puntos, esos que las guías suelen recomendar. Y lo que he visto ha sido muy poca consideración, muy poca educación. He visto empujando a los nazarenos por pasar, he visto como han apartado a costaleros, como han sorteado a un paso en medio de un callejón grupos enteros. Pero lo que me ha molestado ha sido la edad de esos maleducados: gente de 30, de 40 y de 50 años. Mal ejemplo para la juventud.
Se ha perdido el silencio cuando pasa una Hermandad, y en especial cuando pasan las imágenes. La gente ha seguido hablando, comiendo como si estuvieran en un cine. Y esa suciedad, esas cientos de latas, de bolsas de plástico,…¿es que son así de guarros en su casa?¿No pueden meter todo en una bolsa y buscar luego una papelera? Y es que no les dicen nada las imágenes, son solo “muñequitos” como las denominaba un aspirante a político de unas juventudes de un partido. No hay trascendencia, ni siquiera la capacidad de asombro estético o artístico si se es no creyente. Se desconocen los términos que antes formaban parte de nuestro vocabulario. Los más jóvenes, esos que pasan dando voces por medio de la procesión, no saben lo que es un misterio, ni lo que es una advocación, ni por qué hay un Cristo en la cruz.
Afortunadamente nos quedan otros miles de jóvenes nazarenos y costaleros para dar ejemplo de respeto, tradición y fe.
Y al que no le guste estar callado, ni las bullas, ni los nazarenos, ni las esperas, ni el incienso, …que no venga a ver procesiones, que no hace falta, que se puede ir a la playa, o a comer caracoles.
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Categoria: Andalucía, Córdoba, General, Personal
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